Ángeles en la Tierra

(Extracto de la edición de junio 2012 de la revista 'Insight')
En una muy árida y aislada región de Maharastra, India, Anne Godfrey y su esposo Bruce Johnson, iniciaron un viaje de descubrimiento a lo largo de diez años. La pareja se había mudado a esta área para dedicar su vida a la enseñanza de la agricultura orgánica y de antiguas prácticas Védicas llamadas Terapia Homa. Al venir de un estilo de vida confortable en Sídney, donde Anne había trabajado exitosamente como una diseñadora de modas independiente, llegar a una región casi desértica fue un shock. La mayoría de las personas se hubieran sentido motivadas a regresar en el primer vuelo disponible. Sin embargo, Anne y Bruce están hechos de algo más fuerte y permanecieron para construir un hermoso oasis llamado Tapovan, en el Distrito de Jalgaon en India.

El previo abuso de químicos en la agricultura del área, durante muchos años, había creado un terrible desequilibrio en el ecosistema. La primera experiencia de vida de Anne en Tapovan fue la de una pesadilla de condiciones extremas. Masas de hormigas, cucarachas, ciempiés, mosquitos y escorpiones eran parte del día a día, especialmente en la temporada del monzón. Los brotes de malaria y tifoidea eran comunes y cualquier tipo de asistencia médica se encontraba a no menos de 40 km de distancia. La temporada de sequía a veces alcanzaba su punto máximo con temperaturas por encima de los 50ºC y duraba semanas. La electricidad escaseaba y los cortes de electricidad duraban días.

Tapovan ha progresado muchísimo desde los primeros días. Anne y Bruce han creado un milagroso ejemplo sobre los méritos de la Agricultura Orgánica Homa para los agricultores locales. Mientras que la mayor parte de las áreas aledañas son polvorientas, secas y de suelos desgastados, Tapovan es orgánico, verde, productivo y semi-sostenible con sistemas de agua accionados con energía solar, sistema de cosecha de aguas de lluvia integrado con vegetación. También es una emergente comunidad de cuatro familias que viven y cuidan de la tierra. Anne y su hijo Aarón diseñaron hermosas cabañas de barro con techos de plantas para complementar los alrededores naturales. Cuando llevan a cabo cursos de entrenamiento en agricultura e industria artesanal, los participantes se hospedan cómodamente en estas cabañas.

Mientras trabajaban en este increíble proyecto, Anne proporcionó fondos para su crecimiento, provenientes de Wild Blackberry, la empresa de modas que empezó en Australia. A medida que pasó el tiempo, conoció a mujeres locales desesperadamente necesitadas de ayuda y apoyo. Los agricultores locales estaban perdiendo sus batallas frente a la influencia de compañías de semillas transgénicas, epidemias de sida, deudas impagables, alcoholismo y sequía, además que muchas de las mujeres en el área perdieron a sus esposos o quedaron pobres al punto de inanición. Durante esta época, Anne conoció a una activista de la India llamada Nileema Mishra, quien había iniciado un movimiento en el pueblo cercano de Bahadarpur, otorgando préstamos a bajos intereses para grupos de mujeres, ofreciendo entrenamientos en computación, así como diversas oportunidades de empleo para las mujeres en extrema pobreza. Ella también otorgaba préstamos a muchos agricultores desesperados por salvar sus granjas. Según el gobierno de la India, el vivir en extrema pobreza significa ganar 25 rupias o menos al día, lo que equivale a 50 centavos de dólar o menos.

Anne de inmediato se ofreció a dar asistencia voluntaria a la empresa crediticia de Nileema y comenzó a dar clases de diseño y costura. A través de esta labor, nació el proyecto de Rose Circles. Se le enseñó a cientos de mujeres del área, a realizar simples diseños y motivos a mano, debido a los problemas de electricidad y la falta de maquinaria. Aquellos diseños luego fueron comprados por el negocio de Anne y aplicados a sus prendas. Las ganancias del negocio se reinvirtieron en entrenamiento y oportunidades de empleo continuos. Hoy en día, ocho años después, este trabajo sigue expandiéndose. Con el tiempo y el trabajo en equipo, el proyecto de Rose Circles y la empresa crediticia de Nileema crearon muy necesitado empleo y entrenamiento para miles de mujeres. A raíz de este emprendimiento, la empresa crediticia de Nileema recientemente ha recibido el premio internacional Ramón Magsaysay por su destacada contribución al Desarrollo Humano, y ha generado pedidos de miles de colchas para las mujeres que trabajan con los diseños de Anne y los créditos de Nileema.

Cuando las mujeres locales se reunían para los entrenamientos, Anne vio que el trabajo que había creado, estaba logrando mucho más que apoyo económico. Algunas formaron grupos para trabajar juntas en la labor manual. Una mujer daba su casa para trabajar y el resto del grupo se reunía allí durante el día. Anteriormente, muchas de estas mujeres rara vez salían de casa o tenían la oportunidad de conectarse entre sí, debido a las normas sociales en las aldeas. Cuando tuvieron la oportunidad de compartir sus historias unas con otras y de crear una especie de hermandad, nació una nueva atmósfera de apoyo. Su gratitud y felicidad eran tangibles. A medida que más y más de estas unidades de costura florecieron, el espíritu comunitario en las aldeas se elevó y era claro para todas ver que Rose Circles estaba logrando una mejora significativa en su calidad de vida.

Con la idea de crear una mejor vida para las mujeres que había conocido en las aldeas locales, Anne creó una línea de productos para apoyar a las mujeres de Rose Circles. Los productos artesanales fueron cuidadosamente creados, diseñados y desarrollados por Anne, para satisfacer las demandas del mercado occidental. Anne vio que podía ayudar a muchas más mujeres a volverse autosuficientes, si tuvieran la oportunidad, y a generar sus propias ventas, valiéndose de ayuda de alguna empresa crediticia local o de su propia cooperativa. Mucho de su trabajo consiste en animar a las mujeres a crear su propio comercio, sin tener que depender de ella. Para dar comienzo a su camino hacia la independencia, Rose Circles continúa dando entrenamiento en diseño y costura, ofreciendo consultoría en negocios, obteniendo material económico de buena calidad y dando asistencia en marketing. Las historias de mujeres que se reúnen y comparten solidariamente se han extendido hacia otros países, a través de la página web de Anne y de las redes sociales. Ello inspiró a mujeres en diversos países a apoyar la causa, sosteniendo círculos de mujeres y presentando los productos artesanales para la venta. Un simple broche de rosa comprado por una mujer más privilegiada, puede darle suficiente dinero para la alimentación de una familia por un día. No es un asunto de solamente crear ventas, sino que también es una manera de animar a las mujeres a que se reúnan regularmente en un espíritu de unidad y apoyo, a fin de inspirar la misma gratitud y felicidad dentro de círculos de mujeres alrededor del mundo.